Este concepto, el de brecha digital hace referencia a la separación que crea la aparición de las tecnologías de la comunicación y la información cuando sólo se benefician de ellas una parte de la población.

Dentro de esas tecnologías destacamos Internet y las redes sociales, ya que su utilización o no utilización creados segmentos claros en la sociedad. En la actualidad, la popularización del uso de los smartphones y el abaratamiento de la conexión a Internet ha hecho que esta “brecha digital” se haya reducido, provocando que sectores de la población que antes no se interesaban por navegar por la Red o no podían costearse una conexión ahora se acerquen a este mundo digital. Y es que, tal y como demuestran las estadísticas, estos sectores no siempre estaban personificados por las personas mayores, sino que también había gente con pocos recursos. Así lo demuestran los estudios realizados por el INE, que recogen que las personas entre 35 y 54 años son cada vez más activas en la Red. Por ejemplo, en 2006 la diferencia entre usuarios de 16 a 24 años y de 35 a 44 años era de 30 puntos porcentuales y en 2010 de tan sólo 15 puntos porcentuales. Por tanto, en cinco años casi disminuyó a la mitad. Una cifra que ha seguido bajando hasta llegar a la actual, que muestra una pequeña diferencia.

Asimismo, la brecha digital en las personas mayores, es decir, entre 65 y 74 años, se ha reducido de forma drástica en los últimos seis años, tal y como evidencia la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación en los hogares 2013, llevada a cabo por el INE.

Pese a estos grandes logros, aún sigue existiendo algunos indicadores que muestran que la «brecha digital” por género todavía es una realidad: las mujeres mayores utilizan menos la red (17,4%) que los varones (27.4%).